martes, 26 de julio de 2016

The Americans: temporada cuatro


Consecuencias. En la vida, toda decisión tiene una consecuencia. No importa qué, cómo o cuándo, nuestras vidas son efecto de algo, incluso de alguien. Las implicaciones de las acciones que tomamos serán el desarrollo de la vida y el cómo nos afecta y a los seres que nos rodean. Así como una bola de nieve que se hace más grande conforme avanza hacia abajo al caer, los resultados de acciones pasadas pueden verse de manera inmediata o en un futuro en el momento menos esperado. Así es como transcurre, con determinación, confianza y maestría, The Americans, la mejor serie —otra vez— al aire este año.
A veces, puede suceder que surja una oportunidad de descansar del trabajo encubierto que tienen los espías. Cuando la carga ya es demasiada y la presión agota la tranquilidad con la que se resiste cada misión. Así le sucede a Philip y a Elizabeth, llevados a extremos humanos que no pueden controlar por siempre, física y mentalmente. Porque los lazos que se pueden formar con agentes externos pueden llegar a ser más que un mero cumplimiento de la misión, o que se llegue a un punto de ebullición que afecte las relaciones internas de los miembros de una familia que no son capaces de expresarse completamente.
Con sus historias bien asentadas y personajes ya construidos, a The Americans le queda comenzar a concluir (porque todavía le quedan dos años de vida) el viaje emocional que vemos empezar a desenvolverse durante esta temporada. Con la muerte de Nina, la partida de Martha y un salto en el tiempo inesperado y perfectamente editado, la serie construye cada episodio con simple y pura excelencia televisiva. Mientras debe lidiar con las consecuencias de acciones y decisiones pasadas y enfrentar la realidad que ahora golpea más fuerte que nunca por la acumulación de sucesos de la serie misma, a los escritores no se les escapa ni un solo detalle en cada escena que, si no significa algo en el momento, es parte de algo más grande o con un subtexto importante, siempre dentro de los conceptos que maneja la serie.
The Americans ha estado ya cuatro años al aire. Las historias que formó durante los primeros tres son la acumulación de eventos y caracterizaciones que ahora hierven en cada episodio de la brillante cuarta temporada (mejor que nunca). Es una serie que, antes que nada, construye relaciones; y es a partir de sus personajes que la historia se extiende, esto sin despegarse de la época en la que está ambientada. Curiosamente, la construcción del contexto permite que la familia protagonista experimente y sea parte del amplio mundo que gira alrededor de ellos. No hay pequeña victoria en los trabajos que ejecutan cada semana, esa causa patriótica que está cada vez más en tela de duda. Pero siempre enfocándose en la esencia que son sus personajes principales y secundarios. 
Por tanto, el núcleo principal de la serie es el conflicto emocional que hay entre los sentimientos de cada uno de los Jennings, incluida ahora Paige, que se convierte en una agente misma ante los ojos de sus abrumados padres —y de nosotros, los espectadores—, descubriendo cada vez más crudas realidades, escondiéndolas de su siempre presente hermano, el carismático Henry. Todo esto entremezclado con los diferentes aspectos tradicionales de programas de espías, porque, por suerte, el balance nunca se pierde: aunque sean las conversaciones y revelaciones las que tienen más impacto y profundidad, las secuencias de acción o vigilancia mantienen un peso dramático importante en el avance de la trama.
Entonces, las consecuencias que son parte de la vida, están presentes, de todas las formas posibles, en The Americans. Sea por su avance que tiene de los años que ha acumulado, por el desarrollo y camino específico que tiene planeado para el futuro, por las decisiones que toman y tomaron los personajes o por el simple hecho de que la ejecución de la serie es tan buena que resulta una injusticia que sea vista por tan poca audiencia, o aún peor, ignorada por los Emmy. (*Genialmente nominada a mejor serie dramática y sus dos protagonistas, también.)
Queda como recomendación y casi advertencia de saber que The Americans es lo mejor de lo mejor… de lo mejor. Y al unirse a la lista de series que son renovadas para poder terminar y concluir de la manera que los escritores estructuren un final apropiado, queda asegurada la satisfacción de ver crecer a estos personajes que ya son tan queridos y que son parte de los que es una de las mejores series de la televisión.

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