lunes, 20 de abril de 2015

Game of Thrones: temporada cinco


Game of Thones siempre sufrió por la cantidad de personajes que tiene dispersos por el mundo de Westeros. Le resultaba difícil mantener historias centradas por los diferentes momentos temporales, variadas locaciones y constantes muertes. Por suerte, el nuevo año de la serie ofrece un enfoque más interesante en una especie de “nuevos comienzos”, tanto en historias como en evolución de personajes, estos que ya son suficientemente conocidos y cuando la lista de los que podrían ser principales es más clara (Tyrion, Arya, Sansa, Jon, Daenerys, Cersei, Jaime, tal vez).
Al iniciar cada temporada, las historias parecen ser demasiadas y están divididas de manera que la audiencia recuerde qué había sucedido y en qué posición está ahora cada personaje, un mal necesario que siempre ha tenido la serie. Pero es a partir del segundo episodio (recién visto el domingo pasado) que cada momento se vuelve parte de un todo episódico bien amarrado y de un gran disfrute.
Esta vez, en su constante viaje, Game of Thrones se centra en sus personajes y los define con más claridad. Aunque se encuentran totalmente alejados entre sí, el guion de cada episodio logra darle cohesión a las historias y temas que se presentan; así, es como si estuviéramos viendo una película cada semana, una narrativa que funciona a la perfección de manera independiente y, a la vez, sin perder de vista el concepto de episodio semanal, evoluciona como parte de la historia general de la serie.
Con la formación de nuevas alianzas, el cruce de personajes que jamás se han conocido, el paso a la madurez (en el caso de Sansa y Arya), la duda ante las decisiones que toman ahora los personajes (en el caso de Jon) y las consecuencias que deben enfrentar por las mismas (en el caso de Dany, donde sus dragones son la metáfora evidente de su pérdida de control total) resultan una gama de posibilidades que le es más fácil explorar en la vastedad del mundo de la serie.
Un mundo donde está siempre latente la búsqueda del poder, de la venganza; donde la lealtad va de la mano de la duda, el miedo es la base del coraje y donde el poder reside en todo aquel que se atreva a dar muerte. Ahí no hay bien o mal, sino todo aquello que está en medio del blanco y el negro.
Sin haber leído los libros pero al saber de varios comentarios afirmando que, este año, el tratamiento de los sucesos en la página serán diferentes a los que veremos en pantalla, es casi seguro decir que la manera de adaptar con más libertad el material original es lo mejor que puede sucederle a la serie. Sin descartar la calidad de las novelas, claro; pero dándose cuenta de que, por suerte, el punto de comparación es cada vez más débil.
Entonces, la quinta temporada tiene el reto de ver qué hacer mientras la próxima novela de George R.R. Martin llega a ser publicada; curiosamente, a HBO eso no le preocupa y avanzará de todas maneras, salga el nuevo libro o no. Aún así, el resultado televisivo es más que satisfactorio para la audiencia en general, con más suspenso para quienes leyeron los libros y una grata sorpresa para los que fuimos más escépticos.

Valar Morghulis!

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